Semillas
Ann Nocenti (guión), David Aja (dibujo y color)
Astiberri Ediciones, 2021 (128 páginas)
Es verdaderamente complicado encontrar en un género como el de la ciencia ficción obras que sirvan de herramienta para acercar a los más jóvenes conceptos tan complejos y amplios como los que estamos viviendo hoy en día con el cambio climático, la contaminación, las causas y consecuencias de la pandemia y la guerra al otro lado de Europa. Más aún si nos ceñimos al subgénero de la distopía y al formato del cómic. Sin embargo, Ann Nocenti y David Aja dan buena muestra de esto no siempre es así.
Semillas nos introduce en un futuro donde el ser humano está al borde de la extinción, con una sociedad dividida entre aquellos que van en contra de la tecnología y los que están a favor y, por si esto fuera poco, desde hace algún tiempo, un grupo de alienígenas ha venido a recolectar las últimas semillas de la humanidad. Pese a ello, entre calles atestadas de soldados, tanques y desinformación, una joven se enamora de un alienígena. Un romance prohibido del que es testigo Astra, una periodista que deberá decidir si publicar o no la historia de estos amantes, puesto que, pese a las inclemencias del fin del mundo, los medios de comunicación siguen interesados en publicar noticias sensacionalistas para conseguir la atención del público.
Hay que destacar que el cómic, publicado el año pasado en España, se editó antes de la pandemia en Estados Unidos. Por esta razón, el proyecto se llevó adelante siguiendo la línea de una distopía futura, aunque no muy lejana. Sin embargo, ideas del cómic como que todo el mundo tenía que llevar mascarilla, la desaparición de las abejas, los desastres naturales a causa del cambio climático o anécdotas como las de multimillonarios que viajan al espacio se hicieron realidad al poco de salir el cómic a la venta. Por tanto, con su impremeditado carácter premonitorio, la obra nos acerca a un futuro muy presente que actúa de espejo con nuestra sociedad y nos permite reflexionar sobre nuestros actos y los de todos aquellos que nos rodean.
Pese a su visión apocalíptica, el cómic observa nuestro final desde una óptica verdaderamente positiva. Para no destripar el final, solo diremos que es muy complejo cambiar el rumbo de la sociedad o la historia, pero no tanto actuar de forma honrada a nivel individual.
Como conclusión, no podemos dejar de recomendar Semillas, puesto que pese a la profundidad con la que reflexiona y plasma aquello de lo que quiere hablar, se presenta de forma amena y directa. Un golpe directo para todos aquellos y aquellas que se niegan a ver en la ficción mundos posibles.

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